¿Tengo
que firmar la carta de despido? ¿Si no la firmo qué pasa? ¿Puedo demandar si he
firmado? Este artículo pretende responder a estas preguntas indicando unas
reglas generales que todo empleado podría seguir cuando un empresario pretenda
que firme algo. Por supuesto, no son exactas porque cada caso particular habría
que analizarlo, pero por lo menos te pueden hacer un apaño. Cuanto más
empresario sea, más importante será que grabes la "reunión". No
importa que no lo sepa. Menos aún importa que lo sepa y que no quiera que la
grabes. Las pruebas obtenidas mediante grabaciones ocultas son admisibles como
prueba en juicios laborales. Si el empresario hispánico mostrara algunas de los
comportamientos típicos de su especie, la grabación no sólo te podría permitir
que fuera declarada nula la medida adoptada (despido, reducción salarial,
modificación de horario, traslado, cambio de funciones...) sino que podría
constituir la prueba de uno o varios de los delitos típicos de los empresarios,
con lo que no sólo podrías tener la sartén por el mango sino la batería de
cocina completa.